Para ponerte las vendas de boxeo, engancha el pulgar en la anilla, da dos o tres vueltas a la muñeca, sube al dorso de la mano, rodea los nudillos varias veces, pasa la venda entre los dedos para separarlos, vuelve a reforzar la muñeca y cierra con el velcro. El conjunto debe quedar firme y uniforme, sin pliegues que molesten ni tanta presión que notes hormigueo.
Parece mucho, pero a la tercera vez lo haces casi sin mirar. Lo importante es entender qué sujeta cada vuelta, porque así dejas de seguir pasos de memoria y empiezas a vendarte según lo que tu mano necesita ese día.
Abre la mano con los dedos separados y la muñeca recta. Trabajar con la mano floja es el error más común, porque luego, al cerrar el puño para golpear, todo se aprieta de golpe y te corta. Mantén una tensión media en la venda durante todo el proceso, ni tirando con fuerza ni dejándola caer sola.
1. Ancla el pulgar. Mete el pulgar en la anilla del extremo con el lado del velcro hacia abajo. Esa anilla es el punto fijo desde el que tira todo lo demás.
2. Asegura la muñeca. Da dos o tres vueltas alrededor de la muñeca. Esta es la base de la sujeción, así que si dudas dónde gastar vueltas, gástalas aquí. Una muñeca firme es lo que evita la mayoría de molestias.
3. Sube al dorso y a los nudillos. Lleva la venda en diagonal hasta el dorso de la mano y da tres o cuatro vueltas sobre los nudillos. Aquí proteges la zona que recibe el impacto, así que busca que quede acolchada pero sin doblar la mano.
4. Pasa entre los dedos. Desde la palma, saca la venda entre cada par de dedos, empezando entre el meñique y el anular. Estas pasadas separan los huesos de la mano y evitan que el acolchado se amontone. Bastan una o dos pasadas por hueco.
5. Refuerza el pulgar. Da una vuelta alrededor de la base del pulgar y vuelve a la muñeca. El pulgar es una zona delicada y conviene fijarlo sin inmovilizarlo del todo.
6. Cierra en la muñeca. Reparte las vueltas que te queden entre muñeca y nudillos según dónde sientas que falta firmeza, y termina en la muñeca para cerrar el velcro en una zona plana.
Cierra el puño con fuerza. Las vendas deben tensarse un poco y acompañar el movimiento, no clavarse. Abre y cierra varias veces. Si los dedos se enfrían, pierdes sensibilidad o notas latido, están demasiado apretadas y conviene rehacerlas. Si la mano baila dentro y la venda se arruga, han quedado flojas.
Un buen vendaje se nota porque te olvidas de él durante el entrenamiento. Cuando algo te recuerda que lo llevas puesto, casi siempre es que hay que ajustar.
Vendarte con la mano relajada y los dedos juntos es el fallo número uno, porque al golpear todo se comprime mal. Gastar todas las vueltas en los nudillos y descuidar la muñeca es el segundo, ya que dejas suelta justo la articulación que más sufre. Y apretar como si fuera un torniquete no protege más, solo te duerme la mano.
Si todo esto te suena nuevo, échale un ojo primero a la guía general de vendas de boxeo para entender qué tipo te conviene, y revisa las medidas de vendas porque la longitud cambia cuántas vueltas puedes dar.
Sí, el método es el mismo en ambas, solo cambia que lo haces en espejo. Con la mano no dominante cuesta un poco más al principio, es normal.
Depende de la longitud de la venda y del tamaño de tu mano. No cuentes vueltas, fíjate en el resultado. Muñeca firme, nudillos cubiertos y dedos separados es la señal de que está bien.
Sí, las vendas con velcro están pensadas para colocarlas sin ayuda. Solo los vendajes de competición con tela y esparadrapo requieren una segunda persona.